Bodas de mismo sexo

Septiembre 23rd, 2008 | by zankyou |

Una boda, que a ojos de la Ley no deja de ser algo tan prosaico como la firma de un contrato, se transforma en aras de la tradición en una ceremonia social en la que los contrayentes proclaman a los cuatro vientos su intención de establecer un vínculo duradero entre ellos. Generalmente la familia, los amigos y allegados de la pareja se encuentran presentes, uniéndose a ellos en la alegría de tan simbólica ceremonia.

El cómo se celebre, como es lógico de todas formas, es una cuestión puramente personal. Los hay que optan por ceremonias íntimas en un modesto rincón del Juzgado y los hay que vuelcan todo su esfuerzo en lograr transformar el acto en una fiesta multitudinaria de la que hablar durante años. Va en caracteres, como todo en esta vida.

A partir de que en 2005 se aprobara la Ley que permitía a las parejas homosexuales contraer matrimonio, en igualdad de derechos y condiciones, una nueva “modalidad” se ha venido a sumar a las anteriores. Y entrecomillo “modalidad” porque en realidad no se trata de algo diferenciado: sigue siendo la celebración de la unión legal y vital de dos personas que se aman. Sin embargo, en este caso, y hasta lograr la completa normalización, estas ceremonias están caracterizadas por un cierto aire reivindicativo, como en su día las hoy perfectamente normales bodas entre personas de diferente raza. Es por eso, y sólo por eso, que merecen un apartado especial en nuestra página.

Haciendo un poco de Historia, no es extraño que aún hoy, avanzado el siglo XXI, estemos hablando de reivindicación. No hay que olvidar que, en fechas tan cercanas como 1979 aún se encontraban encerrados, bajo el epígrafe de la malhadada Ley de Vagos y Maleantes, personas cuyo único delito era poseer preferencias sexuales no coincidentes con la dominante moral, que hasta 1986 no dejó de ser delito ser homosexual en el Ejército, y que no hace diez años que un político español por vez primera declaró públicamente su homosexualidad.

Sabiendo todo esto es lógico entender que, a la alegría y los deseos de celebración inherentes a toda boda, se unan los correspondientes a la ruptura con un pasado opresor, que suelen manifestarse en festejos específicos para tales eventos. Toda una pléyade de empresas, así, se ha sumado al universo homosexual. En sucesivas entregas iremos analizando cómo, dónde y por qué acudir a estos centros especializados, os daremos ideas y direcciones. Todo para lograr que vuestro día sea el día perfecto. ¡Seas o no homosexual! Al fin y al cabo, estamos convencidos de que las buenas ideas no pertenecen en exclusividad a ningún colectivo.

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